La loca Margarita, un ícono bogotano con sangre fusagasugueña

Margarita Villaquirá, respetable profesora y esposa de un general del ejército, vivía cómodamente en Fusagasugá, ciudad donde nació.
Ferviente admiradora del general Rafael Uribe Uribe y acérrima seguidora del partido liberal, fue esa pasión política la que la hizo tan popular cuando perdió la cordura.
Durante la Guerra de los mil días Margarita quedó viuda, luego de perder a su esposo en la batalla de Palonegro. Ahí comenzaron sus desventuras.
Más adelante sería el turno de su hijo de 20 años. Ambos fueron llevados prisioneros y ella tuvo que ver cómo torturaban al muchacho para luego fusilarlo.
Entonces decidió que lo enterraría en el Cementerio Central de Bogotá, donde reposaban los héroes de su partido. Luego de darle sepultura Margarita lo visitaba diariamente con flores de rojo intenso como el partido de sus amores. Ya en la pobreza, decidió quedarse en la capital, donde tuvo la oportunidad de codearse con la alta sociedad política bogotana, incluida Lorencita Villegas de Santos, la primera dama de la república en ese momento.
Atendiendo su vocación docente alojó en su humilde vivienda a prostitutas, habitantes de calle y drogadictos, a quienes brindaba un baño, alimento y les enseñaba el catecismo.
Pero fue la muerte de su adorado general Uribe Uribe la que la llevó a la locura total, luego de que muriera prácticamente en sus brazos.
Se la veía en la plaza de Bolívar gritando arengas. "Que viva el partido liberal", fue la frase que la hizo más famosa.
Empezó a recorrer el centro de Bogotá, la Candelaria, las Cruces y San Victorino, entre otros sectores, impecablemente peinada y vestida de color rojo, pero siempre descalza, a pesar de que en su casa quedaban guardados relucientes pares de zapatos rojos que le regalaban sus amigos liberales. También cargaba una especie de bolsa con las escrituras de su casa.

Murió a los 82 años por una neumonía, acompañada de su entrañable amigo y también habitante de Bogotá, el negro Chivas.
Margarita Villaquirá, o "la loca Margarita", como se hizo famosa, se convirtió así en uno de las representantes más queridas y recordadas en la capital de la república y aunque ya se cumplieron 78 años de su muerte, sigue siendo una de las joyas de la cultura capitalina.
Incluso fue la inspiración para una rumba criolla del maestro Milciades Garavita, canción que lleva su nombre.
De esta manera, Margarita Villaquirá se quedó en el corazón de bogotanos y fusagasugueños, quienes aún en los muros de la historia la escuchan gritar: ¡Que viva el partido liberal!
